Tegucigalpa, Honduras (22.08.2025). – El Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF), en el marco de las acciones en defensa de la biodiversidad silvestre nacional, registra la atención de 120 denuncias logrando acciones de rescate y liberación de fauna cautiva, en contra del tráfico de especies en peligro de extinción.
El Gobierno en lineamiento con la Comisión Cero Deforestación al 2029, mantiene una permanente lucha por la protección y conservación de las áreas protegidas y la vida silvestre que se preserva dentro de los santuarios naturales.
Las áreas protegidas con mayor reporte de delitos contra la vida silvestre en 2025 son; la Biosfera del Río Plátano, el Parque Nacional Sierra de Agalta, el Parque Nacional Marino Islas de la Bahía, el Parque Nacional Blanca Jeanneth Kawas, donde el ICF, a través de la Fuerza de Tarea Interinstitucional Contra el Delito Ambiental (FTIA), mantiene permanentes operativos en defensa del patrimonio natural y la riqueza animal de Honduras.
Los operativos interinstitucionales, son esenciales para luchar contra los delitos en defensa de la fauna silvestre, por lo que, la protección es vital, desde el ICF, se toman las denuncias, llamadas telefónicas, mensajes de textos, correos electrónicos, para proceder a las actividades de investigación y de campo con el seguimiento de la denuncia con operativos interinstitucionales.
Los procesos de decomisos resultan de trabajos coordinados entre la Procuraduría General de la República (PGR), el Ministerio Público (MP), la Policía Militar (PM) y la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), porque se proceden a la recuperación de los animales, los cuales son evaluados por biólogos y se determina si estos pueden pasar por un proceso de rehabilitación para una liberación posterior.
La mayor incidencia de especies traficadas son los psitácidos entre ellos los loros, pericos y guaras, y además los monos, venados y osos perezosos, provenientes de importantes regionales del país como La Mosquitia, la zona sur del país y el corredor del Lago de Yojoa.
Después los decomisos se procede a evaluar las condiciones de las especies y para la reinserción de las mismas, se toman en cuenta múltiples factores tanto físicos del comportamiento, si un animal silvestre cuenta con limitaciones físicas por golpes, fracturas, mutilaciones o si lleva mucho tiempo siendo mascota y ha perdido su comportamiento innato para sobrevivir en la naturaleza, en estos casos se mantienen estos animales en cautiverio en un centro de conservación ex situ legalmente establecido en el país.
Es de mencionar que, los delitos por tráfico de fauna silvestre se contemplan en daños a especies amenazadas con penas desde seis meses hasta tres años y agravantes en caso de tratarse de símbolos nacionales con agravantes que aumentan las penas un tercio de la pena, en el peor de los casos, cuatro años de prisión.
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